Delicias y secretos en Manhattan

Olivia Ardey – 2011

 

Delicias y secretos en ManhattanSinopsis
Boston, 1919.

Laura McKerrigan-Montero conoce el destino de cualquier chica de su posición: casarse con un buen partido que convenga al negocio familiar.

Pero Laura tiene un sueño: aprender alta repostería con el afamado maître pâtissier del hotel Taormina. Y, con la excusa de estudiar francés, convence a su servero padre para que le permita residir en Nueva York durante tres meses.

Convertida en Laura Kerry, viaja a la ciudad de la libertad; la misma donde un desconocido la volvió loca con sus besos. Laura no imagina que, en ese Manhattan divertido y fascinante, volverá a encontrarse con él. Aunque ahora ella es una camarera y descubre que ese hombre irresistible es Kenneth Callahan… su jefe.

La inminente Ley Seca llevará al hotel desconfianza, peligros y amenazas. Entre los empleados se esconde un traidor y todas las sospechas recaen en Laura. La mujer por la que Kenneth estaba dispuesto a marcharse de Manhattan y dejarlo todo.

Opinión personal
Me ha encantado la novela, la trama,  la historia de los personajes secundarios casi tan importantes como la historia principal, la época en la que esta ambientada. Buscaré mi Taormina si alguna vez voy a New York


Música relacionada con la novela

En el gramófono de su vecina comenzó a sonar Mattinata.

PATRIZIO BUANNE – Luna Mezz’o Mare.  Cuando su abuelo salía del despacho, Phillip pudo oírle canturrear en siciliano «C’è ‘na luna mezz’u mare…»—Mamma mía m’a maritare


Mas datos sobre la novela

El hotel Taormina no existe en la localización que narra la novela. Taormina es una ciudad situada en la costa este de la isla de Sicilia

Taormina

Todavía acusaba los efectos de trasnochar y del horrible regreso desde Long Island hasta Manhattan en la trasera de una camioneta.
Tercera Avenida Manhattan

Tanto alababan la gigantesca belleza del que se elevaba en el 15 de Park Row, pues el que Edward Flint Jr, construiría en pocos años sería magnífico, más bello; un gigante que le aportaría prestigio, poco trabajo y mucho dinero. El negocio perfecto.
 Edificio Park Row

A medio camino se detuvo en su librería preferida y salió de allí con una novela de Zane Grey y el último número de Wild West, una de esas historietas ilustradas, propias del populacho, que todo el mundo devoraba pero pocos reconocían leer.
Zane Grey Revista Wild West


Encaminó sus pasos hacia Beacon Hill. Amaba cada rincón de su Boston natal, ninguna más hermosa que el faro de Nueva Inglaterra
.
Beacon Hill, Boston

Cruzó la calzada y entró en un salón de té frente a la Otis House. Helen lo esperaba en una de las mesas del fondo.
Otis House, Beacon Hill, Boston


—No creas que eres el único hombre de esta ciudad. Me persiguen a cientos y mejores que tú —escupió con desprecio—. Nunca debieron dejaros salir del Lower East Side.
—Qué poco original, llevo una vida entera escuchando ese tipo de insultos.

Lower East Side

—He venido a Nueva York para ver qué tal va todo en el hotel —dijo refiriéndose al Dream.
Dream Hotel, NY

—Te he preguntado qué libro has traído. —No parecía acostumbrado a esperar.
—Creo que te gustará, es de Henry James.
Vio que torcía el gesto, al parecer el escogido no era santo de su devoción.
—Transcurre en Venecia —se apresuró a añadir.

Yo llevaba la ambulancia a la retaguardia del frente de Argonne cuando el convoy en el que iba Phillip sufrió la emboscada.
ArgonneLaura, que había intercedido por ellas para que escogieran su película preferida, al oír aquello, lo miró contrariada.
Les Vampires —precisó para recalcar su importancia. Ella también era una rendida admiradora de la saga.

Después regresaría para llevar a los cuatro al estadio de Hilltop Park
Estadio de Hilltop Park, NY Yankees
Al coger una prenda extraña, Stella le explicó se llamaba teddy y era ropa interior de una pieza, abotonada entre las piernas. Phillip con una sonrisa ladina exigió que le detallara mejor eso de los botones y ella sugirió que le preguntara a Laura, ya que era suyo.
teddyQuería compartir con ella el ocaso en Central Park, la mejor hora para contemplar la recortada silueta de la ciudad reflejada en el lago.
No le sorprendió ver a Phillip apoyado en la baranda del puente Bown sobre el lago. Sabía que era uno de sus lugares preferidos y que cuando podía se acercaba hasta allí para disfrutar del trino de los pájaros y de otros muchos sonidos que la ceguera le había enseñado a apreciar.
puente Brown

Párrafos …

—Gracias por escucharme —dijo, mirándola a los ojos.
—Si no has dicho una palabra.
—Has escuchado mi silencio, poca gente sabe hacer eso.

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